Elegir mal el saco de dormir significa pasar la noche helado o cargar peso de más. Vamos a que aciertes.
Lo primero: la temperatura de confort
Los sacos traen varias temperaturas, pero la que importa es la temperatura de confort: aquella a la que una persona duerme cómoda sin pasar frío. Ignora la "temperatura extrema" (es de supervivencia, no de dormir bien).
Regla clave: elige el saco pensando en la noche más fría que vayas a pasar, y añade un margen. Es mejor pasarse de abrigo (puedes abrir el saco) que quedarte corto.
Plumón o fibra
- Plumón: abriga más por su peso y comprime muchísimo. Ideal para ir ligero. Pega peor con la humedad y es más caro.
- Fibra sintética: más barata, funciona mejor mojada y es fácil de lavar. A cambio, pesa y abulta más.
Para trekking donde el peso manda y no esperas mucha humedad, plumón. Para empezar, con presupuesto ajustado o clima húmedo, fibra.
La forma
- Tipo momia: ceñido, con capucha. Conserva mejor el calor y pesa menos. El estándar en montaña.
- Rectangular: más espacioso y cómodo, pero abriga menos y abulta más. Mejor para camping tranquilo.
Míralos en sacos de dormir.
No olvides la esterilla
Aquí está el secreto que arruina más noches: sin una buena esterilla aislante, el frío del suelo te robará el calor aunque tengas un saco excelente. La esterilla no es opcional; es parte del sistema para dormir caliente.
Resumen para acertar
- Mira la temperatura de confort, no la extrema.
- Elige pensando en tu noche más fría, con margen.
- Plumón para ligereza, fibra para presupuesto y humedad.
- Añade siempre una esterilla que aísle del suelo.
👉 Si preparas tu primera acampada, mira todo el equipo de acampada.