Los bastones de trekking generan opiniones encontradas: para unos son imprescindibles, para otros un estorbo. La verdad es que, bien usados, marcan una diferencia enorme, sobre todo en las bajadas.
Qué hacen realmente los bastones
- Protegen tus rodillas: en las bajadas, absorben parte del impacto que si no cae íntegro sobre tus articulaciones. Es su gran ventaja.
- Dan estabilidad: en terreno suelto, cruces de río o nieve, cuatro puntos de apoyo son mucho mejor que dos.
- Reparten el esfuerzo: ayudan a impulsar en las subidas usando también los brazos.
Si tus rodillas sufren en las bajadas largas, la respuesta es sí: merecen la pena.
Aluminio o carbono
- Aluminio: resistente, económico y aguanta bien los golpes. Perfecto para empezar.
- Carbono: más ligero (se nota en rutas largas), pero más caro y algo más frágil ante impactos fuertes.
Míralos en bastones de trekking.
Cómo ajustarlos bien
Con el bastón apoyado en el suelo, tu codo debe formar 90 grados. Ese es el largo base. Luego:
- En subidas: acórtalos un poco.
- En bajadas: alárgalos un poco para llegar bien al suelo.
Cómo usarlos (el gesto correcto)
Camina moviendo bastón y pierna contraria a la vez, como al caminar normal. Pasa la mano por debajo de la dragonera para que la correa aguante parte del peso y no tengas que agarrar fuerte.
Detalles a mirar al comprar
- Sistema de bloqueo de clip (más rápido y fiable que el de rosca).
- Plegables para guardarlos en la mochila cuando no los uses.
- Empuñadura cómoda (corcho o espuma transpiran mejor que el plástico).
Conclusión
No son imprescindibles para todo el mundo, pero si haces bajadas largas o cargas mochila, tus rodillas te lo agradecerán durante años. Empieza con unos de aluminio y prueba una temporada.
👉 Combínalos con una buena mochila con portabastones para llevarlos cuando no los necesites.